La importancia de la concentración en tiempos de home office

Los desarrolladores de tecnología crean productos que nos seducen constantemente, producimos y recibimos 5 veces más información que hace 20 años y estamos cada vez más conectados. En una época de pandemia que ha llevado el trabajo de contabilidad y auditoría a nuestros hogares, se ha vuelto más difícil controlar la atención en nuestras tareas, ya sean profesionales o incluso de ocio.

El periodista científico estadounidense Daniel Goleman, escribió en su libro Focus: The Hidden Driver for Excellence, sobre la importancia de practicar la concentración. Según él, cualquier profesional necesita dominar la gestión y el conocimiento de sí mismo, combinados con la capacidad de entender a los demás de forma eficaz para comunicarse de forma persuasiva y motivadora. Por último, las prácticas de concentración y atención son fundamentales para comprender la amplitud de los sistemas tecnológicos, socioeconómicos y medioambientales en los que participan nuestras organizaciones. Sólo un buen dominio de estas 3 áreas nos permite crear estrategias eficaces y soluciones creativas en un momento de gran cambio en el mundo de la contabilidad y las finanzas.

Nuestra capacidad de atención no sólo está relacionada con nuestra capacidad cognitiva, como el coeficiente intelectual, sino también con nuestra inteligencia emocional. Los métodos más avanzados de RRHH para la contratación en las grandes organizaciones mundiales aplican el método de las competencias, que tiene en cuenta un nivel mínimo de coeficiente intelectual, pero busca principalmente las competencias emocionales: cómo gestionamos nuestra vida y nuestras relaciones.

El liderazgo no consiste en ser el más inteligente, sino en ayudar a la gente a ser lo más inteligente posible, y eso es una habilidad social. Desde el punto de vista de la inteligencia emocional, se compone de 4 elementos: el conocimiento de uno mismo, la gestión de las emociones, la empatía y las habilidades sociales. Con esta definición, observamos que la autoconciencia y la empatía son variedades de la atención plena. Las habilidades sociales también están estrechamente relacionadas con nuestra capacidad de empatía, de reconocernos a nosotros mismos y a los demás.

La concentración interna, o nuestra capacidad de control cognitivo, debería ser entonces una forma de cultivar la atención, el liderazgo y la excelencia.

Según las investigaciones de Howard Gardner, el buen trabajo combina nuestras mejores habilidades con nuestras creencias: nuestros valores, nuestra ética y nuestro compromiso. Cuando podemos combinar estas variables, encontramos un estado de máxima eficiencia cognitiva, o de máxima armonía neurológica. Términos que describen esa sensación de inmenso placer al afrontar una tarea desafiante de algo cercano a nuestro corazón. Este estado de flujo hace que surjan nuestras mejores habilidades. Por ejemplo, podemos imaginar ese momento, después de los esfuerzos de nuestra formación en sistemas, en el que nuestros clientes se encuentran con todos los papeles de trabajo bien organizados, las revisiones analíticas creadas y los saldos bien distribuidos en todas las áreas contables, listos para la auditoría.

En el lado opuesto encontramos el estrés que activa el estado de amenaza y libera neurotransmisores que bloquean las áreas cognitivas y limitan la concentración. La amígdala se creó para alertarnos de peligros inmediatos y cercanos a escala humana, como "¡cariño, tengo que hablar contigo!". Esa es la amenaza, pero en relación a la crisis climática, o los cambios tecnológicos en el mundo contable, la amígdala no dispara sus alertas, debido a la complejidad, dimensión y lejanía del sistema que evaluamos. En otras palabras, tenemos ceguera sistémica anatómica y necesitamos urgentemente una mayor concentración para comprender la complejidad de los sistemas.

Debido a esta importancia, las escuelas están aplicando la Inteligencia Emocional Social (sus siglas en inglés: SEL) mediante la enseñanza de técnicas de control cognitivo que gestionan la concentración y la autoconciencia para afrontar retos que retrasan la gratificación inmediata, como el ejercicio del "malvavisco". Esto puede ser incluso una definición de la madurez: la capacidad de retrasar los impulsos para una gratificación posterior.

El entrenamiento de la atención y el control cognitivo puede ser entonces una forma importante de desarrollarnos como mejores profesionales y como seres humanos y sociales. La capacidad de control cognitivo, sobre todo de nuestras emociones más perturbadoras, y la atención parecen estar entre las habilidades más valiosas en un mercado laboral que exige adaptarse y reinventarse a un ritmo cada vez mayor.

La creatividad toma entonces una posición relevante en nuestra necesidad de encontrar nuevas soluciones, para nosotros mismos, para la organización o el sistema. La concentración no crea directamente estados de creatividad, pero es fundamental en una fase previa de comprensión del reto, de recopilación de toda la información y, una vez que hemos entendido a grandes rasgos el problema y el sistema, nos vamos de paseo. Es en un momento de distracción y de relajación cuando las partes neurológicas se comunican.

Además de los milenios de tradición, existe una inmensa investigación científica sobre los beneficios de la meditación, tanto psicológicos como neurológicos, pero estas técnicas de respiración son muy eficaces para crear un estado interno de mayor concentración para abordar la comprensión de los sistemas externos.

Por eso, eliminar las distracciones de tu entorno laboral, silenciar el móvil mientras te enfrentas a un reto concreto y practicar la meditación a diario, aunque sea 10 minutos de respiración, nos ayuda como seres sociales y profesionales que somos.

Gil

Gil

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