1. Inventariar y clasificar cuentas privilegiadas
Incluir usuarios humanos, cuentas de servicio, aplicaciones y APIs. Clasificarlas según criticidad permite priorizar recursos.
2. Principio de mínimo privilegio
Otorgar únicamente los permisos mínimos y durante el tiempo necesario. Conocido como Principle of Least Privilege (PoLP), es el núcleo de PAM informática.
3. Autenticación multifactor y gestión de contraseñas
Implementar MFA, exigir contraseñas complejas y almacenarlas en bóvedas seguras. La rotación periódica o automática previene filtraciones.
4. Supervisión y registro de sesiones
Registrar qué hace cada usuario privilegiado dentro de los sistemas críticos. Esto fortalece la detección de anomalías y la respuesta ante incidentes.
5. Acceso Just-in-Time (JIT)
Conceder permisos temporales solo cuando una tarea lo requiere. Esto reduce la ventana de exposición de accesos privilegiados.
6. Integración con el ecosistema de seguridad
Conectar el PAM con plataformas de identidad, SIEM y herramientas de automatización permite una defensa informática más robusta.