Priore, una firma de asesoría contable y fiscal con sede en los Países Bajos, gestionaba información extremadamente sensible: números de seguridad social, extractos bancarios, datos confidenciales de clientes. Aunque contaban con herramientas técnicas, la empresa reconoció que la concientización en seguridad informática entre sus colaboradores debía fortalecerse.
Hasta hace poco, Priore realizaba una única sesión anual de 1,5 horas de duración como método de capacitación en ciberseguridad. Sin embargo, con el paso de los meses, los empleados olvidaban los contenidos aprendidos. Esto dejaba a la organización vulnerable a errores humanos, como clics en enlaces maliciosos o respuestas a correos de phishing.