Antes de implementar JumpCloud, el equipo de TI de Schryver lidiaba con sistemas fragmentados y procesos manuales que dificultaban la eficiencia operativa. La necesidad de una solución segura y centralizada se hizo evidente a medida que la empresa adoptaba un modelo de trabajo híbrido. Sus principales desafíos eran:
Gestión de Accesos Compleja: Controlar el acceso a la red para usuarios remotos y en diferentes oficinas era un reto constante con su infraestructura de Active Directory.
Seguridad de Dispositivos Descentralizada: La aplicación de parches y la gestión del software se realizaban con herramientas separadas, dificultando la aplicación de políticas de seguridad consistentes.
Dependencia de Múltiples Herramientas: Utilizaban soluciones externas para VPN y asistencia remota, aumentando la complejidad y los costos operativos.